Nothing Bad Will Ever Happen

Mié 15 Ago 2012

Especificarse es un paso natural de maduración, y “Nothing Bad Will Ever Happen” es la evolución obvia para John Walsh, fundador y líder del proyecto londinense Dignan Porch, que se cobijó en la baja fidelidad para hacer pequeñas melodías inofensivas saboteadas hasta su casi total destrucción, para bien, en sus primeros trabajos. Grabado en su cuarto, “Tendrils” es en teoría su primer álbum, el que tan solo preparó el escenario para posteriores obras, y un verdadero debut. Sobre todo, porque de un momento para otro, sus sonido se pulió y decidieron que ahora son una agrupación de rock independiente de los noventa. No es una historia completamente nueva, bandas actualmente usan y abusan de traer consigo elementos de la década antepasada. Principalmente contamos con ejemplos del 2011, como The Pains of Being Pure at Heart, Smith Westerns, e incluso sus compatriotas de Yuck, quienes encabezan actualmente el género.

La disquera de culto de Brooklyn, Captured Tracks, a la cual pertenecen, tal vez sea una de las más grandes influencias. Todo el disco se muestra a través del cristal que les brindan, básicamente compartiendo un estilo de producción muy parecido al que sus compañeros han usado en tiempos recientes. La cohesividad instrumental que desplegó DIIV hace un par de meses, o la entretenida inestabilidad vocal de Craft Spells en 2011, son detalles que dan a entender un poco la filosofía que se está compartiendo.

Su habilidad principal está en lograr regenerar las expresiones, tanto sónicas como sentimentales, que sus héroes diseñaron originalmente cuando ellos apenas estaban en pañales. A su vez, también es su debilidad, bordeando peligrosamente en la fina línea de lo que es la admiración y la imitación. Toques originales se incluyen, pero más que para crear, para retocar puntos exactos que realcen el aspecto de las canciones. ‘Darkness’ conduce una balada sobre miedos humanos, cuando de la nada nos traga en un torbellino de sintetizadores fantasmagóricos que pareciera abducción extraterrestre, en una transición admirable, que acaba siendo el highlight del track. Este tipo de detalles son lo que al final marcan el proyecto, pues acaban viviendo para sus momentos de clímax, en los que dan su mejor cara.

¿Qué tanta importancia tiene ganarse un adjetivo tan gastado, pero que siempre da valor añadido, como "memorable"? para una banda en su debut, significaría la gloria, y con memorable no nos referimos a partir la historia musical en dos o que toquen covers de tus canciones en una inauguración de Juegos Olímpicos, sino a algo tan simple como el ser identificable en un futuro, y no pasar al cajón del olvido. El hecho es tan significativo y útil que prácticamente puede decidir el futuro de una banda con cualquier tipo de intenciones, para bien o para mal. Para Dignan Porch, el autoetiquetarse tan exagerado en un género/época puede ser un camino fácil para salir a luz, pero definitavemente acaba perjudicando.

El trabajo de guitarras es artesanal, y todo es acerca de los riffs. En ‘Pink Oil’, momento en que todo para en seco y se abre a la melancolía, las guitarras prácticamente actúan como aullidos desgarradores de desesperación. ‘Never’ es una llamada al rejuvenecimiento, trasladándose de una oda al “Surfer Rosa” de The Pixies, a un cruce de caminos entre guitarras perfectamente orquestado, bañadas en una psicodelia que amplifica la esencia del momento. Su punzante timbre cuando se toca linealmente, rememora los primeros trabajos de Dinosaur Jr. a cada momento, y los rasgueos rítmicos no dejan de gritar Pavement. Una combinación efectiva, pero repetida en cada simple instante, confundiendo la consistencia con repetitividad, acaba por dar la imagen de que es el único truco disponible.

Dignan Porch tiene una identidad tan marcada por su parecido a actos previos, que al mismo tiempo es inexistente. Esto es malo, pero no los destruye. Se puede decir que hay momentos fuertes que cabrían en algún álbum originalmente hecho por cualquiera de los conjuntos antes mencionados, completamente por su calidad autónoma, pero la falta de personalidad sabotea su crecimiento como entidad propia. ¿En qué momento termina la revitalización del pasado y empieza el abuso de lo substancial? A final de cuentas, es muy seguro que encuentren su base de fanáticos entre los nostálgicos y revivalistas por naturaleza, y esto mismo los mantenga con vida. La calidad de esa vida es la que queda a su decisión y futuras acciones.

Calificación: 7.2
Texto: Alejandro Florido

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